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martes, 13 de enero de 2015

Don't Starve


 MGIndie | Don't Starve

Don’t Starve es un simulador de supervivencia que se te mete debajo de la piel. Es como un deporte de resistencia, como correr o montar en bici, opaco, introspectivo y, llegado el momento, poderosamente adictivo. Al igual que esas ocupaciones atléticas, hay una curva de aprendizaje que viene desde dentro, porque la motivación para querer seguir dentro tiene que ser muy personal. La recompensa es algo intangible: uno puede progresar, mejorar, durar más, pero nada más. Para ese jugador que busca retarse a sí mismo y ponerse sus propias metas, el juego de Klei Entertainment es pura droga.

Don’t Starve nos pone en los zapatos de Wilson, un noble científico que se despierta entierra salvaje, con la única e insolente recomendación de buscar comida antes de que caiga la noche. Es lo único que recibimos a modo de explicación, tanto como jugador como personaje. Lo siguiente a partir de aquí es cosa nuestra.

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